Actualizado el 27 Feb 26 por

Jugador británico se enfrenta a la extradición a Estados Unidos

Un profesional del poker de Gran Bretaña, Marcus Bebb-Jones, afronta una extradición a los Estados Unidos por haber asesinado a su esposa 12 años atrás.

El nuevo protagonista de un escándalo es el profesional Marcus Bebb-Jones, quien se había llevado el evento de poker Grosvenor Grand Prix,
disputado en Walsall a finales de octubre de 2007. Actualmente,
Bebb-Jones está acusado de haber asesinado y tirado el cuerpo sin vida
de su esposa, Sabrina Bebb-Jones, en un parque nacional estadounidense
hace 12 años. Según los datos de la corte, Marcus había ido a gastar el
dinero de las tarjetas de crédito de su esposa en Las Vegas, antes de
intentar quitarse su propia vida; Bebb-Jones dijo que había disparado
un arma dentro de su boca abierta, pero que milagrosamente había salido
ileso.

Después de ser interrogado por la policía local acerca de la
desaparición de su esposa, se encontró sangre de ella en su coche.
Marcus nunca recibió cargos, ya que la condición de su esposa no fue
determinada, y meses después volvió al Reino Unido. Sin embargo, el
cadáver de su esposa fue encontrado por un granjero en 2004, para
darle un giro a la suerte de Marcus. Aron Watkins, el fiscal
representante del gobierno estadounidense, comentó el miércoles que a
Marcus Bebb-Jones se le debería negar la posibilidad de libertad
bajo fianza ya que podría intentar suicidarse de nuevo. Mientras tanto,
Bebb-Jones se encuentra en custodia hasta el 26 de noviembre, fecha en
que la se determinará si es extraditado a Estados Unidos para cumplir
su condena.

Las palabras de Watkins respecto al caso fueron: «el señor Bebb-Jones
es buscado por el asesinato de su esposa. Él es el responsable del
homicidio y la ocultación deliberada de la verdad durante muchos años.
El fin de semana siguiente al incidente, el señor Bebb-Jones fue a Las
Vegas y gastó miles de dólares, parcialmente usando tarjetas de crédito
a nombre de su esposa. Tuvo una vida digna de un playboy durante
ese fin de semana, que culminó con una bala atravesando su cabeza. Ya
sea por juicio propio o por suerte, él no se impartió ninguna lesión de
por vida. El resultado de esto es un agravante en el caso. Este delito
es tan grave que podría enfrentarse a la cadena perpetua sin
posibilidad de libertad condicional».