Adicción a los juegos de azar: origen, consecuencias y salida
Introducción
Por el Dr. en medicina
Thorsten Heedt, especialista en medicina psicoterapéutica centrada en el
tratamiento de las enfermedades post-traumáticas.
Cuando se es dependiente del alcohol, la heroína,
la nicotina o los juegos de azar, todas esas adicciones tienen las siguientes
características:
- Cuando la adicción continúa, el objeto de ésta comienza a ser consumido
por obligación, aun cuando ya no vaya unido a ninguna satisfacción - Se
llega a una pérdida de control cada vez mayor - El
objeto de la adicción se utiliza como una evasión de la realidad - Finalmente,
la adicción se vuelve continua, a pesar de que ya se hayan producido
numerosas consecuencias negativas o daños en la salud
El siguiente artículo se ocupa de la adicción
al juego, su origen, cómo se enraíza, si se sufre bajo sus efectos y dónde se
encuentra ayuda.
¿Qué es la adicción al juego?
En la
ICD-10, la clasificación de enfermedades establecida
internacionalmente, la patología del juego figura bajo las "anomalías habituales y alteraciones de los controles del impulso" y se define de la
siguiente manera:
"La alteración consiste en frecuentes y
repetidos juegos de azar que dominan la vida del paciente en cuestión y que
conllevan la ruina de los valores y compromisos sociales, laborales, materiales y
familiares".
Así definido, el juego excesivo vuelve
maniáticos a los pacientes. Una manía es una imagen enferma particularmente permanente,
que se acompaña con una fuerte excitación, agitación interna y una persistente
irritación sin fundamento.
Otra particularidad de la adicción al juego es la
jugada acompañada de alteraciones de la personalidad antisociales, que a través
de una falta de atención por las obligaciones sociales y un desconsiderado
desinterés por los sentimientos, es reconocible por otros; esto se encuentra
a menudo, por ejemplo, en los reclusos.
El juego patológico se muestra a través de las
conductas duraderas, recurrentes y usualmente en aumento, propias de los juegos
de azar, pese a las consecuencias negativas en el ámbito personal y social,
tales como endeudamiento, desorden en las relaciones familiares y perjuicio del
desarrollo laboral.
Para hablar de juego patológico, deben haber
sucedido dos o más episodios de éste durante un espacio de tiempo de al menos
un año.
En una clasificación más amplia, la de DSM-IV, son
además mencionados los típicos modelos de pensamiento alterado en los juegos de
azar:
- El
especial significado del dinero para el jugador - El
pensamiento sobre el rendimiento violentamente competitivo - Su
habitual y exagerada necesidad de reconocimiento social - Una
tendencia a la furia - Las
colmadas apariciones de enfermedades psicosomáticas producidas por el estrés
¿Cómo se origina la adicción al juego?
La problemática
de base
El origen de la adicción al juego es un proceso complejo, pero dentro de los numerosos factores del juego, son
especialmente significativos:
- Una
profunda alteración de la autovaloración (alteración narcisista) - Una
alteración de las relaciones - Una
irritación desregulada
Alteraciones de la
autovaloración
Por un especial significado, existe una
alteración de la autovaloración subyacente, por la cual el propio ser es
descrito como un estado de vacío, una nada. Sentimientos particulares de
inferioridad, profundamente enraizados desde la niñez, son compensados por medio
de grandes y todopoderosas fantasías.
Los primeros triunfos refuerzan el sentimiento
por sí mismo, confirman que se es algo especial. Frecuentemente se presenta al
comienzo el "big win" (gran triunfo), un efímero y liviano, resplandeciente
gran triunfo que es el disparador hacia la fantasía.
Alteraciones de las
relaciones
El pediatra británico John Bowlby descubrió en
los años 60 la teoría de las relaciones. Sostuvo que, según la sensibilidad y la
capacidad de unión de la madre con el niño, se generan diversos tipos de
relaciones.
Bajo el tipo de relación "insegura-esquiva" los
niños son, por ejemplo, inseguros si su persona de contacto está disponible
para ellos. Esperan que sus deseos sean en principio saciados, algo que se
encuentra habitualmente en la niñez, cuando son a veces denegados. Los niños
con una relación de esta clase son propensos, por lo general, a
desarreglos psíquicos, tanto como los niños con relación de clase
"segura".
Los jugadores muestran asimismo suficientes
tipos "inseguros" de relación.
En los adictos a los juegos de azar se
encuentra además, a menudo, una situación de "broken-home", es decir, un hogar
no constituido, con una relación paterna particularmente perturbada. También se
encuentran numerosos casos de experiencias de abuso en el pasado de estos
adictos.
Irritación desregulada
La incapacidad de regular convenientemente el
esfuerzo y la irritación se demuestra en el particular nerviosismo del jugador.
La motivación del juego es, al principio, el afán de éxito y triunfo, la
expulsión del aburrimiento o el dominio de sentimientos negativos, como por ejemplo después de una separación. El jugador cae paulatinamente en una trampa diabólica,
donde son víctimas todos los aspectos de su vida.
El jugador se introduce en un estado de
enérgica irritación o emotividad en el momento del juego, e intenta encontrar
disuasiones y una explicación lógica para sus jugadas descontroladas. Se
presentan pensamientos supersticiosos y mágicos. Cada vez ingresa más en un
mundo fantástico caracterizado por fantasías todopoderosas y triunfantes. Se
enajena de su entorno, aislándose lentamente. Se presentan modelos de
pensamiento alterados. Jugar se convierte posteriormente en la actividad
principal de la vida; su desarrollo desemboca en una ruina física, personal y
social.
El jugador muestra finalmente un disminuido
control del impulso, lo que quiere decir que el impulso de jugar no puede ser
resistido, así como el alcohólico no siempre puede oponer resistencia a la
renovada oportunidad de tener a mano una botella, después de su alta en una
clínica de desintoxicación. A pesar de las cuantiosas consecuencias negativas, se
intensifica cada vez más la demanda, la tensión, que se compensa con el juego.
Esto tiene también una base neurobiológica. El
sistema de recompensa en el cerebro (sistema mesolímbico) se vuelve
crónicamente sobreexcitado, tanto que conduce a una contra-regulación cerebral.
Como protección ante una sobreexcitación perjudicial, reacciona con un estímulo
de recompensa cada vez menor. Se presenta un acostumbramiento (neuroadaptación).
Para experimentar nuevamente la deseada sensación, deben ser apostadas, por
ejemplo, cantidades más altas de dinero, o se debe jugar más frecuentemente. El punto
más alto de fomento de la adicción es incluso el momento del showdown (cuando se enseñan las cartas de los jugadores).
Modelo de pensamiento alterado
Lo típico para el jugador son las cuantiosas
alteraciones, las actitudes irracionales:
- La ilusión de control
Caracterizada por la excepción de que es
posible más influencia personal como caso objetivo. Los triunfos se vuelven la
propia capacidad, las pérdidas son empujadas a una circunstancia infeliz.
- El efecto Monte Carlo (la
"falacia del jugador")
A partir de la frecuencia del acontecimiento
anterior, se decide la posibilidad de los siguientes sucesos (por ejemplo en la
ruleta: si salieron 3 negras seguidas, entonces aumenta la posibilidad de que
la próxima sea roja)
- Interpretación errónea de la
probabilidad de ganar
El jugador estima en reiteradas veces sus
posibilidades de ganar de manera irrealista. Por ejemplo, frente un 98% de los
puestos de la lotería perdidos por completo.
- El tiro casi certero (excusa
cognitiva y librarse por un pelo)
Es lo que ocurre cuando, por ejemplo en una
máquina tragamonedas, debe aparecer 3 veces el mismo símbolo para obtener un
premio pero sólo se obtienen 2 símbolos iguales en la pantalla. Lo que sigue es
decir: "¡Casi lo tuve!", y "¡tengo que jugar de nuevo!"
- La captura
Aquí se trata del afianzamiento a una falsa
decisión para defender la inversión ya realizada: "Ok, me fue muy mal pero si he
llegado hasta aquí, tengo que ir por más"
Está comprobado, que durante el juego de azar
se presenta un alto porcentaje de modelo de pensamiento erróneo.
¿Quién está en peligro?
Los más afectados son mayormente pacientes
hombres que viven solos en la gran ciudad y con una edad promedio de 30 años. El
comienzo de la adicción se da sobre todo en la adolescencia, mientras que en
mujeres llega en la mediana edad. Cuando llegan a un tratamiento, un gran
número de ellos está gravemente endeudado, son suicidas potenciales y han
incurrido en delitos criminales para conseguir dinero para seguir jugando. Una gran parte de los adictos (cerca de un tercio) sufren también
de un "puñado" de otras dependencias, como alcoholismo o adicción a la heroína.
En el transcurso de la vida entre un 2 o 3% de
la población muestran una conducta adictiva al juego problemática y en un 1%
esta conducta es enfermedad. Existe una correlación entre la disponibilidad de
las ofertas de juegos de azar y los pacientes patológicos más frecuentes (por
ejemplo, medida como tragamonedas por 1000 habitantes).
Un disparador puede ser una experiencia primera triunfal o un suceso complicado en la vida, tal como
problemas de pareja, separación, embarazo de la pareja o conflictos laborales.
Es asombrosa la alta tasa de enfermos (existen
paralelamente otras enfermedades). Por ejemplo, el 50% de los adictos al juego
tienen problemas depresivos que se revelan a través de alteraciones impulsivas,
estado de ánimo tenso y pérdida de interés.
El 25% de los jugadores consultados intentaron
suicidarse al menos una vez. Particularmente llamativo es la acostumbrada
presencia de alteraciones de la personalidad sobre más del 90% de los
jugadores. Un trastorno de la personalidad se muestra por medio de un patrón de
conducta perturbado y constante, con comienzo en la niñez y la adolescencia que
conduce a graves problemas en lo social.
Especialmente frecuente es el trastorno
narcisista en el que es típico un sentimiento agrandado por la propia
importancia. El paciente exagera sus capacidades y talentos, está fuertemente
entusiasmado por fantasías de éxito, poder, brillo, belleza o amores ideales
sin límites, además de ansiar ser realmente único y gozar de una admiración
desmesurada.
Este trastorno narcisista de la personalidad es
difícil de tratar porque el paciente tiende a despreciar a los terapeutas y a
dejar el programa si no encuentra confirmada su fantástica grandeza.
¿Qué consecuencias tiene la adicción
al juego?
Se desarrolla una dinámica propia, típica de la
adicción, que alcanza a todos los aspectos de la vida. Finalmente se tienen sólo
limitadas posibilidades de regulación.
La dinámica típica de la adicción se
manifiesta, por ejemplo, en el intento de equilibrar las constantes pérdidas con
apuestas excesivas, el "chasing" (cazando), denominado también "on-tilt" (en
mala racha) en el poker.
Se llega a un avanzado aislamiento social. Se
sienten la vergüenza y el endeudamiento, por lo que el juego se comienza a
ocultar. Se ingresa cada vez más en un ambiente determinado por un estilo de
vida típico de los juegos de azar, que se basa en una necesidad de satisfacción
sin principio ni fin.
Por último, la adicción puede avanzar hasta una
ruina financiera, pérdida del apoyo familiar, amenaza de la posición
profesional, etc. Esto puede llevar a acciones criminales con el fin de
conseguir dinero para el juego.
A nivel corporal, se manifiestan las
consecuencias de un juego nervioso constante a través de diferentes síntomas
psicosomáticos, tales como úlcera gástrica, dolores de cabeza e infartos.
¿Cómo determino si soy adicto?
Hay una serie de cuestionarios y tests de
medición para probar si existe una adicción a los juegos de azar y delimitar el
juego patológico de otros como los juegos de azar sociales, profesionales, los
que presentan episodios maníacos, personalidades antisociales o usos
patológicos del computador (juegos, Chat o navegación).
La escala de referencia a nivel mundial es la SOGS (pantalla de juegos de
azar South Oaks) pero también hay otros numerosos procedimientos de prueba.
Al fin y al cabo, todos esos procedimientos
prueban si se tiene la capacidad de controlar el afán de juego y dejar de jugar
cuando se presentan consecuencias negativas (por ejemplo, agotamiento). También
se ve si en capítulos anteriores apareció algún episodio narcisista, problemas
manifiestos que amenazan o se acercan al endeudamiento, y si el jugador es
propenso a cometer algún acto criminal para conseguir dinero.
Autotest
Para efectuar una rápida apreciación sobre si
se es adicto a los juego de azar, se ofrece el siguiente autotest. Se trata de
un cuestionario con 19 preguntas a las que deberás responder sí o no.
Si más de 7 preguntas son respondidas afirmativamente, puede pensarse en una
adicción a los juegos de azar.
- ¿Jugaste
alguna vez hasta que te quedaras sin dinero? - ¿Has
pedido dinero prestado para jugar? - ¿Has
asumido un crédito para o a causa del juego? - ¿Excedes
regularmente tu límite fijo temporal o financiero por jugar? - ¿Has
pensado alguna vez en obtener dinero ilegal para jugar? - ¿Piensas
frecuentemente en jugar? - ¿Has
robado dinero para jugar? - ¿Tienes
dificultades para concentrarte en cosas aparte del juego? - ¿Te
vuelves nervioso o agresivo cuando no puedes jugar? - ¿Tu
vida normal parece aburrida en comparación con el juego? - ¿Ha
disminuido el interés por tu entorno? - ¿Juegas
para recuperar lo que has perdido? - ¿Ocultas a tus amigos o a tu familia cuánto juegas o cuánto llevas perdido?
- ¿Tienes
con frecuencia una mala sensación después de haber jugado? - ¿Te ha
sucedido que sigues jugando a pesar de que sabes que te dañas a ti
mismo o a otros? - ¿Has
jugado alguna vez para mejorar tu estado de ánimo o para dejar a un lado
los problemas? - ¿Ha generado tu juego peleas o problemas en tu familia?
- ¿Has
dejado de asistir a tu trabajo/escuela por jugar? - ¿Has
pensado en tu propia muerte o en un intento de suicidio a causa del juego?
¿Qué hacer frente a la adicción al juego?
A continuación, hay que aclarar si se trata
realmente de una adicción a los juegos de azar con carácter de enfermedad. Para
ello hay que dirigirse a un lugar de asistencia especializada.
Se puede elegir entre un tratamiento
ambulatorio o estacionario. Cuando el paciente está bien integrado socialmente
y la adicción está poco desarrollada, se ofrece visitar un lugar de asistencia
a adicciones o una psicoterapia ambulante con un psicoterapeuta establecido.
En el caso de un trastorno más severo, en el
cual está permitido un tratamiento estacionario, es posible elegir entre una
clínica psicosomática especializada o una para adictos. Cuando las
consecuencias psicosociales no están aún tan agravadas, o se origina el juego
como reacción a una situación problemática aguda (por ejemplo, separación,
pérdida del trabajo) es posible el tratamiento en una clínica especializada en
reacciones psicosomáticas.
En cambio, cuando la dinámica propia de la
adicción está ya avanzada, se debe buscar una clínica para enfermedades de la
adicción. Cuando se presenta además un conjunto de adicciones, por ejemplo al
alcohol o a las drogas, lo mejor es tomar un tratamiento de desintoxicación en una
clínica psiquiátrica.
Habitualmente, parte de la terapia es un
acuerdo para contrarrestar por completo la abstinencia del juego. No alcanza
una simple reducción del juego. Sobre todo se manifiesta la abstinencia total a
causa de la problemática que avanza claramente y por la que el adicto realmente
necesita el objeto de su adicción. Hay terapias alternativas profundamente
orientadas a la psicología tanto como a la terapia del comportamiento (cognitivista).
En todo caso, es importante trabajar en la terapia
la exacta función del comportamiento del juego de azar, discutir los cambios en
el modelo erróneo de pensamiento y seguir trabajando con el paciente un
concepto para la prevención de reincidencias. En todos los espacios dañados del
jugador se debe trabajar (trastornos de la regulación del valor propio, la regulación
de los sentimientos, la organización de las relaciones). Es muy bueno tratar
las alteraciones en las relaciones sociales en una terapia grupal.
La consideración de la problemática del endeudamiento
es especialmente importante, para no mirar, junto con el paciente, para otro
lado y negar la situación, sino para conseguirle una asistencia financiera. Los
miembros suelen regularmente ser incluidos, ya que los pacientes reconocen las
deudas de sus jugadas patológicas, por medio de aceptación.