La columna de Dukeuriel
Últimamente ya no son pocos los eventos de poker que aparecen en la televisión de mi país. Y parece que la tele se convierte en el gran aliado del negocio del pescado sin olor a mar. Pero con su enfoque parcial y poco objetivo, no parece que pueda considerarse aliado de la mayoría de los que en ella descubren el poker.
Y es que para la televisión sólo existe un poker, el Texas Hold'em Sin Límite, mayormente en su versión para torneos. Espectacular como él solo. Botes de millones en fichas cuando se retransmite una mesa final, cantidades que hacen que los televidentes abran sus ojos de par en par y se entretengan, pero percibiendo sólo una limitada parte del universo que se les presenta.
Porque los que llevamos un tiempo sabemos que, si algo le sobra al poker, son sus sabores. Desde el mítico poker cubierto de 5 cartas con descartes, el poker "español" (perdonadme el arrebato patriótico), hasta el saco de variedades del popular Hold'em, pasando por Omaha, Stud, Razz y... sí, ¿por qué no?, también Badugi.
Pero de todos ellos, la televisión pretende encargarse de orientarnos
en nuestra elección: Elige Hold'em. Elige Hold'em Sin Límite.
Y lo
presentan adornado, en cajita roja y con lacito anudado, para que nos
entre bien.
Nos engañan, como siempre que se trata de libertades. Ya
sea con el mejor lavavajillas o la solución contra la gripe porcina,
rebautizada como "A" para que parezca menos cerda, la información
incompleta y partidista no es más que burda publicidad. Todo se reduce
al precio que se pueda pagar, que 30 segundos eliminando los restos de
la paella de Villabajo no cuestan lo mismo que 30 segundos en Las
Noticias.
Yo quiero elegir. Siempre quise. Es una de mis libertades básicas,
y quizá la que más peso puede tener en mi futuro. Por eso siempre busqué
la información que necesitaba para realizar mi elección, que la
información es poder. Así que, tan pronto como pude elegir el lugar del
que obtener información, lo hice: La red. Adiós a "la caja que atonta".
En el poker no fue distinto. Leí opiniones, consejos, experiencias de
otra gente... y decidí empezar por el Hold'em Con Límite. Perfecto para
aprender. Un montón de showdowns por ver, experiencia en las calles
complicadas, pérdidas contenidas, ganancias suficientes...
Pero, curioso, la televisión se empeña de nuevo, como en tantas otras
ocasiones, en llevarme la contraria.
Para ella no existe el Fixed.
Podría entender la ausencia de Stud o Razz... pero ¡el Fixed también es
Hold'em! Parece que el hermano leproso del No Limit, cayéndose a
pedazos en lo que a popularidad se refiere.
La televisión busca el
espectáculo, los gigantes botes sin límite; aunque sea falseando la
deportividad de un torneo, mostrando osados movimientos que sólo son
admisibles cuando el valor de las fichas no es lineal y constante,
falseando la realidad que se encuentra el jugador que se sienta por
primera vez a una mesa de cash, donde esas valentías no obtienen nunca
recompensa a largo plazo.
Y es entonces que aparecen las primeras consecuencias... Clamores sobre
la influencia de la suerte resonando aquí y allá. Y la pobre suerte,
que siempre ha intentado mantenerse en el medio de la balanza, culpada
de todos los males de este mundo. Todo por la tele, culpable de enseñar
una cara del poker que nada tiene que ver con sus otros rostros.
Y pobre bankroll. Pobre bankroll de aquel que no se haya informado
acerca de esas otras caras antes de enfrentarse a ellas, del que se
deje arrastrar por la moda sin entenderla; que ni el cash se juega como
los torneos, ni los torneos como cash.
Elige tu modalidad:
