El mal funcionamiento de la mente
Jared Tendler explica por qué el 'tilt' puede destruir tu nivel más alto de pensamiento y qué puedes hacer al respecto.

A veces es importante repasar uno de los conceptos más importantes del 'mental game', el que explica por qué y cómo las emociones pueden causar tanto caos. Yo lo llamo el mal funcionamiento de la mente, pero es más conocido en los círculos de investigación como la ley de Yerkes-Dodson.
Si no eres consciente de este concepto, o si lo has olvidado, tu enfoque para mejorar tu juego mental no sólo será menos eficaz, sino que en realidad podría mantenerte atascado en un mal ciclo. Y si hubiera algo dentro del juego mental que pudieras tatuarte en el cerebro para no olvidarlo nunca, sería esto. Para aquellos que han estado siguiendo mi trabajo durante algún tiempo, eso debería decir algo.
Incluso si estás familiarizado con el material, merece la pena volver a leerlo para que la tinta del tatuaje metafórico sea más pronunciada.
En resumen, el cerebro está organizado en una jerarquía. En el primer nivel se almacenan todas las funciones más importantes del cerebro, como el ritmo cardíaco, la respiración, el equilibrio y los ciclos de sueño y vigilia. También se almacenan las habilidades que ya dominas, como montar en bicicleta. El segundo nivel del cerebro es el sistema emocional, y el tercero es el nivel mental, que contiene todas las funciones cerebrales superiores, como el pensamiento, la planificación, la autoconciencia, la organización y el control emocional.
Pero la jerarquía tiene un truco. Y es grande.
La desaparición de las funciones cerebrales superiores

El funcionamiento del cerebro es realmente asombroso cuando uno se detiene a pensarlo. Y esas funciones cerebrales superiores son las que nos sitúan en la cima de la cadena alimentaria.
Pero el problema es que cuando el sistema emocional se vuelve hiperactivo, bloquea las funciones cerebrales superiores, limitando tu capacidad para procesar información, tomar decisiones correctas, traducir tus pensamientos en acciones, acceder a cosas que has aprendido recientemente e incluso controlar tus emociones.
Has oído bien, ¡las emociones intensas dificultan el control de las emociones! ¿¡Qué locura!?
Cuando las emociones son hiperactivas, la pérdida de las funciones cerebrales superiores es algo que nadie puede controlar y tanto las emociones positivas como las negativas pueden causar este colapso en el funcionamiento mental. Algunos ejemplos son:
- Eres consciente de que lo que haces está mal, pero no puedes detenerte; es como si te vieras obligado a correr riesgos excesivos.
- Tu mente se mueve tan rápido que pasas por alto datos claves, por lo que tu proceso de toma de decisiones es incompleto.
- Sobrevaloras la importancia de algunos factores a la hora de tomar decisiones y no tienes en cuenta otros relevantes.
- Conoces la respuesta correcta, pero no puedes acceder a ella, como si tu cabeza estuviera en la niebla.
- Vuelves a caer en malos hábitos que te sorprende seguir practicando.
- Cuando las emociones están en su nivel más alto -choque, euforia, rabia ciega-, la mente se queda completamente en blanco y dejas de pensar por completo.
El matiz de este concepto entra en juego cuando se considera que la emoción es esencial para el rendimiento. Los problemas empiezan cuando hay demasiada o muy poca.
El Punto de Inflexión
El principio científico que describe la relación entre emoción y rendimiento, la ley de Yerkes-Dodson, afirma que tu rendimiento mejora a medida que aumentan tus emociones, pero sólo hasta cierto punto.
Según esta ley, el umbral es el punto de inflexión en el lado derecho de la curva, donde las emociones empiezan a ser dominantes. En este punto, el rendimiento disminuye, porque el sistema emocional empieza a desconectar las funciones cerebrales superiores, como he mencionado antes.

Cuanto más se traspasa el umbral emocional, peor es el pensamiento, el procesamiento, la autoconciencia y la capacidad de controlar las emociones.
Por supuesto, el umbral de cada persona es diferente. Es una métrica muy personal. Mantente atento a cuándo empiezan a aparecer más tus prejuicios, a cambiar tu capacidad para tomar decisiones y a reducirse tu acceso a determinada información.
En el lado izquierdo de la curva ocurre lo contrario. Cuando no tienes suficiente energía o emoción para pensar, como ocurre cuando estás cansado, aburrido, agotado o te falta disciplina, necesitas acumular suficiente emoción para poner en marcha la parte pensante de tu cerebro.
El punto óptimo es mantener tu nivel emocional en la parte superior de la curva, para que tu rendimiento pueda estar en su nivel más alto más a menudo.
Algunos consejos prácticos

A primera vista, este concepto puede parecer simple, pero tiene enormes implicaciones en la forma de abordar los problemas emocionales. Aunque no puedes controlar el hecho de que el sistema emocional tiene el poder de anular tu capacidad de pensar, no eres impotente, sólo tienes que trabajar dentro de esta limitación.
Empieza a intentar controlar tus emociones antes de que sobrepasen tu umbral emocional. El momento es muy importante. Debes captar el aumento de las emociones pronto, cuando aún tienes la fuerza mental para controlarlas. Si no lo haces, y se vuelve demasiado intensa, se te hará cuesta arriba controlarla.
Si te falta energía, utiliza tus objetivos para potenciar más energía y/o cambiar cosas de tu rutina, aunque sea de forma circunstancial. No tiene por qué ser todos los días. En un mal día, elige un ejercicio más ligero en lugar de un entrenamiento intenso, medita, mira videos inspiradores. Si no tienes suficiente energía en la mente, tu rendimiento empeorará.
Por otro lado, cuando te enfrentas a emociones intensas que pueden hacer que rindas por debajo de tus posibilidades, necesitas un buen mapa de la escalada de esa emoción para poder actuar con rapidez sin perder el control emocional.
Si tus emociones pasan de la calma, la estabilidad y el buen rendimiento a la lamentación, la furia, el enloquecimiento, la euforia, de 50 a 90 km/h en un instante; eso indica que estás lidiando con una emoción acumulada. Puede que se haya acumulado recientemente, en los últimos días, o puede que sea un problema de larga duración. Si se han acumulado problemas de mayor envergadura durante un periodo de tiempo más prolongado, es necesario eliminar las emociones antiguas para que la mente no funcione mal en el presente.
La emoción es una poderosa fuente de energía, pero para dar lo mejor de ti o evitar lo peor, tienes que aprender a aprovecharla o tomar el control de ella.
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