La columna de Dukeuriel
¿Es el poker un deporte? Una de las eternas preguntas del universo que nos rodea... Hoy, un argumento más a favor.
Cada día lo tengo más claro: El póquer es un deporte.
Me atrevía a cuestionarlo en mis comienzos, viendo el poco esfuerzo
físico que exigía hacer sólo algunos clicks por hora. Incluso me
atrevería a seguir haciéndolo de no haber catado ya el sabor de los
torneos multimesa.
Hace unos días me encontraba viendo la Paris-Roubaix, una competición
ciclista que duró unas siete horas hasta completar sus más de 250km.
¡Siete horas! ¡Pero si yo después de sólo tres ya necesito un par de
días de descanso! ¡Qué monstruos! ¡Auténticos deportistas!
Durante todo ese tiempo pasaron muchas cosas en la carrera. Unos que
salían disparados, deseando obtener el respetuoso tratamiento de tête de la course durante el resto del recorrido. Otros que se
dedicaban a "subir" y "bajar" para proporcionar bebida a sus
compañeros. Y otros que simplemente intentaban seguir el ritmo del
grupo, con las excepciones de quienes "hacían la goma" tras haber
conseguido recuperarse de una pájara y quienes no.
Y esto de la pájara me dejó pensando... El diccionario de la RAE define la "pájara" como el "bajón físico súbito que impide al corredor mantener el ritmo de la carrera ciclista".
Consultando un poco más, llegué a saber que se trata de una hipoglucemia, un bajón del nivel de glucosa en la sangre.
Pues ¡leches! lo que tuve yo en el freeroll semanal de las Mansion Poker Series ¡fue una pájara en toda regla! Digamos que una "pájara versión dospuntocero", más centrada en atacar al cerebro que a los músculos. Fue un repentino bajón de paciencia. Sin saber cómo me encontré metiendo push con AJo cuando todavía no tocaba. Y, naturalmente, no conseguí acabar la carrera...
Y es que en una carrera ciclista, los cambios de ritmo, los puertos de montaña... maltratan al cuerpo hasta que éste diga ¡basta! Pero en un torneo de póquer, el pobre maltratado es el cerebro, que atraviesa por tantos estados tan diferentes entre sí que, salvo fortaleza y entrenamiento, acaba sucumbiendo a su particular pájara.
Creo que con la comparación anterior y algún truco barato de lógica proposicional ya se podría convencer a un auditorio repleto de que el póquer es un deporte. Pero me gustaría llevar el argumento más allá, a su lado oscuro y menos glorioso, y aportar pruebas teóricas de que un torneo multimesa es realmente una tortura, una de esas "peliculeras" en las que atiborran al protagonista con compuestos químicos de caballo para que acabe "cantando".
Si se pudiesen comprobar los niveles de adrenalina, serotonina y dopamina presentes en el cerebro de un jugador durante cada fase del torneo, tengo la teoría de que habría unos cambios realmente brutales entre algunas situaciones y otras. Y también creo que esto supone tal esfuerzo que se hace muy complicado no acabar cantando. Sólo con una mente fuerte, entrenada y acostumbrada puede uno sentarse tranquilamente a uno de los grandes torneos en vivo manteniendo EV+ en su inversión.
Y ya no es cuestión de conocer el valor esperado de tus cartas, de acertar perfectamente tu equity para el showdown, de ser un profesional del póquer online. Se trata de un problema que traspasa lo mental y afecta a lo físico, de ahí su importancia "en vivo". Por ejemplo, un subidón de adrenalina "canta" de varias maneras:
- Aumenta nuestro ritmo cardíaco hasta casi doblarlo, lo que se traduce también en un aumento de la frecuencia respiratoria.
- Incrementa nuestra presión arterial, con el consiguiente "tell" de reducirse el grosor de las arterias y venas del globo ocular. También por esto se explica el efecto que tiene sobre la piel, volviéndola pálida.
- Y por último, aumenta la sudoración, sin que tenga que mencionar cómo de perceptible (o desagradable) pueda ser esto...
En fin, por cosas como éstas, tan difíciles de entrenar y dominar, creo que el póquer no es sólo un deporte, que también, sino mucho más. Ummm, y si acabo de compararlo con una tortura... me quedo pensando si no seré masoquista yo...
