Actualizado el 27 Feb 26 por

Mi primera vez

Nuestro PokerStratega Rainmy nos relata su primera experiencia que tuvo sobre los tapetes.

Posé mis antebrazos a su alrededor como si fuese a agarrar a un niño. Ella estaba acostada y se erigía ante mí mucho más esbelta y larga que como me lo había imaginado o eso era lo que el momento me inducía a creer. En su hermosa y tersa piel se reflejaban perfectamente las luces del salón. En medio de la fascinación reparé en su centro y un sentimiento contradictorio, a la vez inesperado, de atracción y miedo me cobijó. Sí, debo confesarlo, sentí un extraño temor sin poder comprenderlo en ese momento ni tampoco después. En ese instante fue cuando me di cuenta que todo lo que había visto en revistas y videos baratos podían no ser suficientes para superar la prueba. Inconforme por la discrepancia entre realidad y teoría decidí capitular, me incliné un poco y me dejé absorber por ella, que me devorase enteramente, todo lo demás que estaba alrededor ya no importaba si es que llegaba a existir. Así se presentaba ante mí la mesa de poker en mi primera vez de jugar poker en vivo.

"Sir... ¡Muchas gracias!"

Esas fueron las palabras que me dijo la ciega pequeña cuando la mano vino foldeada y ella hizo limp-call yo vi mis cartas y sin tener plena conciencia de lo que estaba ocurriendo tiré mis cartas al centro de la mesa. Cuando me agradeció la ciega pequeña fue que me di cuenta que una de mis opciones era pasar y ver el flop. Quién sabe si mis dos ladrillos podían resultar premiados. Cuando juego online no me sucede esto puesto que la máquina en estas situaciones me recuerda con un sonido y un menú que tengo las opciones de check y raise.

Era una timba entre amigos, o mejor dicho, entre conocidos de conocidos que tenía cada quien. Por lo que yo no conocía a nadie de los que estaban sentados en mi sit&go de una mesa.

Cautivo de los nervios me fue difícil jugar manos, creo que después de varias vueltas jugué la primera. Fue la mano “clave”, recurro a este eufemismo generoso para no decir que fue la única que realmente jugué. Abrí desde primeras posiciones y sólo el botón me hizo call, en board de cartas bajas y una doblada le lancé dos barrels a los que hizo call. El tamaño de esas apuestas las hice “in the dark” puesto que no tenía un monitor que me dijera el tamaño del bote.

En el river, sabía que tenía que irme all-in aparentando fácilmente una premium (AA, KK, QQ) pero no era tan fácil, pensaba que me iban a temblar las manos pero no fue así, eso sí, la respiración era fuerte, sentía que el aire laceraba la parte interna de mis fosas nasales. Con mi AK en mano me sobrepuse y fui all-in, me ha sido imposible calcular aproximadamente el tiempo que consumió mi rival. Me miraba fijamente y de repente sentí que el corazón se me había mudado a la garganta. La palpitación era fuerte y constante tanto así que me dificultaba tragar, perfectamente podía escucharla y sentirla. Como no aguantaba más observar su mirada dirigí la vista hacia el centro de la mesa y me puse inmóvil, bueno, eso intentaba. Los temblores en mis piernas se apoderaron de mí junto a una extraña sudoración en los brazos, la garganta con su palpitar ya era un caballo desbocado y mis ojos se me humedecían a cada momento teniendo que palpadear una y otra vez para no llorar. Todos esos síntomas mágicamente desaparecieron cuando el villano dijo la palabra mágica: Fold.

Ya con suficientes fichas y la complicidad de la voracidad de las ciegas rápidamente llegué al heads-up. Era una nota sobresaliente que obtenía en mi primera vez en vivo por lo que esa euforia me hizo aceptar inmediatamente el ofrecimiento de pacto que me hizo el villano. Minutos después regresaba de lo más contento a casa después de esa primera experiencia.

La satisfacción y el orgullo de haber aprobado con excelencia se me esfumaron a la semana siguiente al enterarme que aquellos rivales que tuve en la mesa eran igual de novicios que yo.