Actualizado el 13 Mar 26 por

Las virtudes del jugador de poker

La paciencia

La paciencia
en el póquer tiene muchos significados:

  • Esperar buenas manos de inicio (guiarse estrictamente por las tablas de manos)
  • Esperar la ganancia de un bote/pozo. El que no haya ganado hace mucho tiempo
    un bote/pozo, entonces a lo mejor es propenso a quedarse también en malas
    condiciones en el flop o más tiempo
    en la mano
  • Tener paciencia cuando uno avanza en los límites. Uno no debería ponerse bajo
    presión artificialmente, sino avanzar con la gestión del bankroll como ya lo hemos explicado

La disciplina

El éxito en
el póquer está conectado muy de cerca a la disciplina en el cumplimiento de la
gestión del bankroll, la gestión del
tiempo y el estudio disciplinado de la teoría. La disciplina también se
necesita para el cumplimiento de los principios estratégicos de la mano, aunque
uno quiera dejar correr libremente sus emociones y deseos.

La tranquilidad

Quien aprende
a tomar con tranquilidad los bad beats (mala suerte en una mano), los downswings (malas rachas) y las
derrotas, y aceptar como necesaria esa parte del juego y/o el destino inevitable,
está en la mejor posición para llegar a ser un campeón. Aquél que no conoce la molestia,
frustración y desánimo, siempre tiene clara la cabeza y todos los sentidos
controlados.

La dedicación

El que ya
haya trabajado con todos los libros importantes del póquer, que los lea entonces
una segunda vez y (mejor incluso) hasta una tercera.

La objetividad (la autocrítica)

Cuando uno
comienza a descansar, llega al estancamiento. También los jugadores buenos
tienen "leaks"
(defectos) diversos, que hay que corregir. La aspiración a la perfección te hace
un maestro en toda regla. El PokerTracker
es una buena herramienta para descubrir las debilidades. A la objetividad
también nos referimos con reconocer a qué límite pertenece uno realmente (ver el artículo "El Principio de Peter").

El optimismo sano, el coraje

Por otra parte, el
póquer es un tipo de pelea entre ganadores y perdedores. Los faroles rentables y
las apuestas por valor realizadas de forma valiente pertenecen al repertorio del que sabe jugar bien. El
miedo permanente que un jugador pueda tener a que otro tenga la mejor mano (las nuts) paraliza el
juego. Aquel jugador que juegue de forma desanimada y cobarde, nunca llegará a desarrollar un estilo tight-agressive (agresivo-selectivo) idóneo.

La mente de deportista

Uno debería
ser un buen perdedor. Sólo entonces no se verá afectado por los bad beats y no se nublarán sus
sentidos por los pensamientos de venganza. Al final es también una cuestión de
estilo y saber comportarse. Lo peor que se puede ver es a un jugador que insulta a sus contrincantes.

El buen sentido financiero

Solamente el
respeto hacia el dinero y el cumplimiento rígido de la gestión del bankroll otorgan el éxito en el
póquer. Los jugadores compulsivos y los viciosos no tienen control económico y por eso son
nuestros clientes.

La habilidad de concentración

Algunas veces hay que tomar decisiones
de alta complejidad. Eso solamente lo puede lograr aquel que de verdad está
metido en lo que está pasando. Si uno tiró su mano de inicio, no debería de bajar la concentración. Ahora lo que le queda
es observar lo que hacen sus oponentes. El arte consiste en continuar concentrado
después de cuatro horas, activamente, en lo que está pasando. Si uno no lo
puede cumplir, hay que hacer una pausa.

Control de los nervios

Cuando el bote/pozo se hace muy grande es cuando a más de a uno le dominan los nervios. Lo mejor
en ese caso es sentir las situaciones de tensión no como un peligro, sino como
un estímulo.

La modestia, la humildad

Muchos profesionales tienen una sola cosa en común: se volvieron humildes
a causa de la cantidad de downswings
ya vividos. En las fases de éxito, saben que la próxima mala racha está ya esperando en la
próxima esquina. Uno debería, especialmente al comienzo
de su carrera, no dejarse engañar nunca por el éxito rápido y correr el peligro de
convertirse en un arrogante.