Otro post filosófico-mañanero.
He pensado bastantes veces en lo que se ha convertido mi vida desde que conocí el poker y esta escuela, y me da por divagar. Seguro que todos tenemos nuestros sueños de futuro, sueños que queremos alcanzar y el poker es un medio tan bueno (quizás mejor) como cualquier otro.
Supongo que muchos sueños vuestros serán irse a Hawaii a vivir 20 años bajo un cocotero, tomando cócteles a la sombra mientras las mulatas pasan y pasan y se detienen... pero que sean sueños más realizables. Realistas. Que no todos ganaremos las WSOP ni le partiremos en culo a Phil Ivey en High Stakes Poker
Personalmente siempre he querido ser escritor (lo mismo de letra que de guiones para pelis, algo más esto último) y de eso está complicado vivir si no tienes otro trabajo.
Así que mi sueño alcanzable gracias al poker es lograr algo de pasta extra (y lo más importante, el conocimiento para que esa fuente no se agote) para así poder permitirme el lujo de hacer lo que me diera la gana.

Que en mi caso significa volver a Platja d'en Bossa (en Ibiza) como cuando el Maroto On Tour del junio pasado, alquilarme un apartamento con terraza y escribir lo que me pase por la cabeza mirando guiris y poniéndome malo

