original de Crazybilbo
Skunkor, no creo que el video sea un ejemplo extraordinario, sino un ejemplo más. Y no tiene nada contra mallorca, ni contra españa, sino contra la gente que realiza o va a ver estos "espectaculos".
No vi el video entero, y tampoco sé cómo son "normalmente" las corridas, pero supongo que lo que difiere de este video a otros, es que los que lo matan lo hacen de atrás de un muro. O sea, ni siqueira van a enferntarse al toro, que sería lo normal.
Capaz que no es eso, yo qué sé, repito que no tengo idea cómo son normalmente. Pero si eso no es raro, me parecen aún peor estas corridas. Ni siquiera tienen huevos de maltratar el toro de frente.
El tema es que en el vídeo matan al toro como en cualquier otra corrida, sobre la arena, muleta en mano y con el estoque. La única diferencia es que el matador no va vestido de torero. Además, si te fijas la plaza está prácticamente vacía.
De todos modos, yo critico la demagogia de la que hace gala tanto la descripción como el vídeo en sí.
un toro fue víctima de un acto de extrema violencia, cuando tratando de sobrevivir a la corrida, el director de la Plaza de Toros de Inca se lanzó al ruedo para matar él mismo al animal, pero con unas consecuencias tan brutales e impactantes que gran parte del público (en su mayoría turistas) decidieron marcharse de la plaza consternados y entre lágrimas.
El toro no estaba intentando sobrevivir a la corrida sino que, una vez se había decidido que no se iba a torear el toro, al verse incapaces de sacarlo de la plaza deciden matarlo sin haberlo toreado, lo cual no dista mucho de lo que ocurre en un matadero (lo peor de las corridas es la tortura que sufre el animal antes de sufrir la estocada y esto, en este caso en concreto, no ha ocurrido).
Además, nadie se marcha consternado ni llorando, todo el mundo se queda mirando ya que la gente que va a ver estas cosas va preparada para ver una carnicería y, lo peor, lo disfrutan.
Lo que allí ocurrió puede parecerte mal sin necesidad de adornarlo con una descripción que tergiversa la realidad. Existen tantos argumentos válidos para condenar las corridas que no es necesario recurrir a la manipulación para hacerlo.