El tilt: Scared money
Miedo a perder nuestro dinero
El miedo que tenemos a perder nuestro dinero hace que, a veces, tomemos decisiones equivocadas.
La cuestión del Scared Money es más seria de lo que
pensamos. Para empezar, es importante saber que si jugamos con Scared Money, es decir, con dinero que no nos podemos permitir perder, el mismo miedo a perderlo nos
impedirá que tomemos la decisión adecuada en una situación de juego
determinada. A partir de ese momento ya no actuaremos con total
libertad, ya que el dinero que nos estamos jugando nos limitará y hará que seamos esclavos de nuestro propio juego. Así pues, jugar con Scared Money es otra especie de tilt.
Curiosamente, por otra parte, nuestros adversarios anhelan que nos
veamos bajo dichos efectos, y por eso nos ponen bajo presión, lo que
nos llevará, como mínimo, a tomar decisiones equivocadas,
sobre todo cuando estemos llevando a cabo una mala gestión de nuestro bankroll y nos encontremos por debajo del nivel mínimo. En ese caso cometeremos errores, no sólo desde el punto de vista matemático, sino posiblemente también desde el punto de vista psicológico.
El dinero tiene una dimensión personal
Deberíamos contemplar las fichas de poker como lo que son, esto es,
pequeñas piezas de plástico con ciertos diseños grabados, y no como el
equivalente al
dinero real, que nos permite adquirir lo que necesitamos
y que despierta nuestra codicia. A menudo escuchamos que el jugador de poker ideal sería aquél que no tuviera contacto con el dinero.
Eso es verdad, aunque también es cierto, afortunadamente, que para
muchos no es el caso, ya que un problema de ese tipo implica
dificultades materiales de por vida y cargas tanto para uno mismo, como
para la familia, los parientes y/o la pareja. Una mala gestión económica puede llegar a devorar la propia energía y a aniquilar los propios esfuerzos.
La relación con el dinero viene determinada por nuestra propia
situación personal. Para una persona que sólo gane 5 euros por hora, el
hecho de perder en una noche el salario de toda una semana ante una
pequeña mala racha le supondrá un duro golpe. Sin embargo, una persona
con altos ingresos a menudo considerará insignificantes las sumas de
dinero que dejarían pasmado a cualquiera.
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| Unos tanto y otros tan poco. |
Por lo tanto, desde el punto de vista personal le concedemos al dinero un valor u otro
dependiendo de nuestro trasfondo socioeconómico, valor que no es tan
fácil de analizar por separado como pensamos. Si nos quitan nuestras bases de cálculo o éstas cambian repentinamente, corremos el riesgo de perder el punto de referencia (como,
por ejemplo, cuando el dinero se nos va de las manos mientras estamos
de vacaciones en un país con moneda diferente a la nuestra, o con el
cambio de la peseta al euro, etcétera). Así pues, la falta del punto de
referencia al que estamos acostumbrados puede hacer que nos gastemos
más dinero del que teníamos previsto.
Cuando las circunstancias habituales cambian, el período de adaptación
suele durar más de lo que pensamos. Un buen ejemplo es el de Francia,
país que vivió a finales de los años 50 un cambio en su moneda, por el que se pasó de
los francos antiguos al "nuevo franco francés" (1 nuevo franco francés
= 100 francos antiguos). No obstante, pese a que el cambio se produjo en 1958, durante la década de los 90
todavía había mucha gente mayor que contaba en francos antiguos.
La incertidumbre
también puede ser fruto de una alteración inesperada de la situación
financiera, como por ejemplo cuando a alguien le toca la lotería. A más
de uno le ha ocurrido que no ha podido asimilar un cambio tan radical, y
tarde o temprano ha vuelto irremediablemente a su antigua realidad
económica.
Los ejemplos citados dejan bastante claro que
el dinero tiene un "factor de compensación" personal que no hay que
perder de vista.
La gestión del bankroll también tiene una dimensión psicológica
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| No basta con hablar de cifras "puras y duras". Existen otros factores. |
¿Qué importancia tiene todo esto para nosotros, como jugadores? Pues,
en primer lugar significa que, como sabemos, existe una dimensión
matemática y técnico-financiera de la gestión de nuestro bankroll
que, teniendo en cuenta la varianza habitual, nos permite que
permanezcamos de forma estable en el nivel correspondiente, y minimiza
el riesgo de que quebremos. En segundo lugar, significa que también
existe otra dimensión que no hay que
desatender, y es la psicológica, que persigue los mismos objetivos,
pero que tiene en cuenta otros aspectos. Desde el punto de vista matemático
y técnico-financiero, la gestión del bankroll se comporta normalmente de forma lineal y nos
depara pocas sorpresas: "Sube cuando dispongas de la cantidad en tu bankroll
necesaria para hacerlo, y baja cuando tu capital ya no te permita
permanecer en el nivel en el que te encuentras en ese momento".
La dimensión psicológica de la gestión del bankroll
es un poco más compleja. Aquí se nos plantean otras cuestiones que no
hay que pasar por alto y sobre las que hay que reflexionar
seriamente:
- ¿Qué niveles se encuentran dentro de tu
zona de seguridad? ¿Cuándo ha sido la última vez que te has sentido
realmente bien en un nivel determinado en vista de la cantidad de
dinero en juego? - ¿En qué niveles podrías tomar decisiones importantes sin preocuparte por la cantidad de dinero en juego y sin necesidad de reflexionar mucho?
- ¿Cuántas pilas de fichas, big bets o buy-ins
puedes permitirte perder en el nivel actual sin entrar en la zona de
riesgo y sin que empieces a preocuparte? ¿O eres de los que repasan las
cuentas continuamente para comprobar si todavía tienen en su bankroll capital suficiente y si ha habido cambios tras la última sesión?
La dimensión psicológica de la gestión del bankroll
En la zona de seguridad
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| En la zona de seguridad. |
Si te encuentras dentro de la zona de seguridad, el dinero que te estés jugando en tu nivel no te causará ni un dolor de cabeza.
Podrás organizar tu juego con total libertad, podrás apostar, subir la apuesta, o incluso ir all-in en No-Limit
cuando lo consideres oportuno. Es más, el hecho de perder varias pilas
de fichas en una sesión lo considerarás con toda tranquilidad como una
parte más del juego y de la varianza.
Incluso podrías resistir sin problemas un par de bad beats, que no podrían poner en peligro tu juego, asegurado a largo plazo.
En general estás convencido de que puedes triunfar en tu nivel, aunque,
claro está,
siempre habrá opciones de mejorar tu juego. El hecho de jugar dentro de
la zona de seguridad te resulta fácil y agradable, porque ni desgastas tu bankroll en exceso, ni pones en peligro tus objetivos a largo plazo.
Fuera de la zona de seguridad
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| En el terreno de batalla. |
Si juegas fuera de la zona de seguridad, a lo mejor te sentirás con pocas ganas de sentarte a la mesa. La idea de poder perder tu dinero y sus posibles consecuencias se apodera de ti y te atormenta.
En esta situación, a lo mejor intentarás jugar especialmente selectivo o
agresivo para minimizar las pérdidas. Te intimida el hecho de
enfrentarte a adversarios agresivos y a repetidas situaciones all-in
y, en condiciones de juego difíciles, en vez de jugar de manera
agresiva, tiendes a igualar o a retirarte, aunque realmente hubieras
preferido actuar de otra manera.
Varias pérdidas en una sola sesión o un bad beat
detrás de otro te llevarán rápidamente a una situación límite y harán
que tu juego esté guiado totalmente por impulsos y emociones. Podría darse
el caso de que, en vez de retirarte siempre del juego, prefirieras
llevarte
el gran bote, con lo que acabarías jugando de forma arriesgada y
efectuando movimientos equivocados.
Es muy importante que percibas si se da cualquier tipo de cambio en tu juego, así que
pregúntate: "¿Juego diferente de cómo lo hago normalmente? ¿Podría
jugar mucho mejor de lo que lo hago, a juzgar por mis conocimientos
sobre póquer? ¿Si juego diferente, qué es realmente lo que hace que mi
juego sea diferente y en qué se basa mi razonamiento?
¿Estás preparado para jugar en tu nivel?
Más de uno se sorprenderá al saber que, para estar en el nivel correcto, debería estar uno
o incluso más niveles por debajo del nivel actual o por debajo del
nivel que nos marca la dimensión matemática de la gestión del bankroll.
A la vista está que existe una discrepancia entre el criterio matemático y el psicológico. Si según el punto de vista psicológico no hay que jugar -EV, francamente, ¿cómo lo permite el punto de vista matemático?
Lógicamente, lo más recomendable es ir subiendo de forma lineal, que es lo que teóricamente nos dará un mayor EV. Si puedes subir de
nivel tranquilamente sin que te afecte la cuestión del Scared Money, entonces actuarás correctamente en cualquier situación, y deberías continuar jugando de esta manera.
Es vital que aspires a alcanzar niveles altos, es decir, que no te conformes con jugar en NL5 sabiendo que tu bankroll te permite hacerlo en NL400, eso sí, no debes en ningún caso perder de vista ni tu bankroll, ni tu capacidad técnica.
Ahora se trata más bien de ampliar el concepto de gestión de
bankroll que conocemos hasta ahora, y de ir más allá, es decir, ser capaces de determinar si un jugador se encuentra físicamente en forma para jugar en el nivel en el que está o no. El recelo por el dinero que está en juego, dinero que jugamos con gran esfuerzo y suma cautela en los niveles inferiores, puede llegar a paralizarnos por completo.
Tanto si presientes como si sabes con certeza que tienes problemas con el Scared Money, ¡no te condenes! Simplemente tómate el tiempo que necesites, tanto psicológica como físicamente, para adaptarte poco
a poco a las altas exigencias de los niveles más elevados. Incluso los
mejores jugadores de poker del mundo han necesitado años para
afianzarse en cada uno de los niveles. Subían, fracasaban, y volvían a
bajar. Pero nunca se rendían.
Nos parece muy apropiado para ilustrar estas palabras el siguiente fragmento del magnífico libro sobre poker de
Michael Craig, El profesor, el banquero y el rey suicida, donde el autor nos narra las dificultades que tenía Jennifer Harman a la hora de subir de nivel:
"Desde 1990 hasta 1995 Jennifer jugó en los niveles de 50$-100$, 75$-150$ y 100$-200$ de Texas Hold'em en Reno, Los Ángeles y Las Vegas. A principios de la década de los 90, cuando Jennifer vio su primera partida de 300$-600$,
se dijo, "yo quiero jugar en este nivel". Con esto empezó una muestra
de lo que sería su carrera como jugadora de poker desde finales de la
década de los 80 hasta el año 1997. Cada vez que Jennifer restablecía su bankroll, se lanzaba de nuevo a los niveles entre 200$-400$ y 300$-600$,
entonces perdía todo su dinero, y volvía a reconstruir su bankroll. Por
lo menos ocho veces, según cuenta la propia protagonista, subió de
nivel y perdió lo suficiente como para tener que volver a bajar...
Hasta que fue por fin en 1997 cuando Jennifer Harman alcanzó su mayor éxito como
jugadora de póquer."
Ten paciencia contigo mismo
No te exijas más de lo que puedes
hacer, ten un poco más de paciencia contigo mismo. Los contenidos
didácticos que te ofrece PokerStrategy te dan la clave para subir
rápidamente de nivel, y así conseguir éxitos
considerables en poco tiempo, pero primero tienes que poder
sobrellevarlos, incluso en el plano físico. La adaptación a
las grandes sumas de dinero es imprescindible, pero no te preocupes, se producirá de forma automática, y con el
tiempo serás capaz de manejarlas de forma magistral, lo que harás muy
fácilmente gracias a las fases de aclimatación. En relación con lo que acabamos de decir, te proponemos una serie de recomendaciones que pueden resultarte de interés:
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| El tiempo está de tu parte. |
En caso de que no haya mucha diferencia entre tu nivel actual y tu zona de seguridad (por ejemplo NL25/NL50 o NL200/400), plantéate qué te interesa más, si quedarte tranquilamente en tu nivel y jugar con una actitud de superioridad, incluso aunque a lo mejor no tengas +EV, o subir un nivel, con
el teórico aumento de ingresos que ello supone. No obstante, no pierdas de
vista en ningún caso el aumento de estrés y el mayor porcentaje de
errores que comporta jugar permanentemente fuera de la zona de
seguridad.
O si por ejemplo te encuentras a gusto en tu nivel actual, pero sospechas que te las podrías arreglar bien en un nivel superior, mejor será que te quedes en el nivel en el que estás ahora
y que sigas jugando, ya que aquí podrás saborear tus éxitos y al mismo
tiempo mejorar la capacidad técnica, sin tener que soportar la
presión adicional que comporta cualquier cambio de nivel. Si más adelante decidieras cambiar de nivel, no te preocupes, podrás hacerlo siempre que quieras.
Curvas de evolución y aprendizaje
Es de sobra sabido que, en el proceso de aprendizaje, los avances en relación a lo que sabemos y a cómo evolucionamos no se desarrollan casi nunca de forma lineal. Si tenemos en cuenta los gráficos de abajo, veremos que normalmente el
progreso no se lleva a cabo como en el dibujo 1, sino más bien como en
el dibujo 2:
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| Dibujo 1 | Dibujo 2 |
Durante el proceso de aprendizaje, a menudo nos estancamos y no somos capaces de seguir adelante, incluso llegamos a pensar que no podremos hacer nada en absoluto
durante mucho tiempo, hasta que de repente recibimos un impulso y nos damos cuenta de que hemos evolucionado
más de lo que pensábamos. Además, hay que tener en cuenta que la curva
de aprendizaje no es para todos la misma: hay quien empieza muy
lentamente y necesita mucho tiempo (en el que sólo da pasos pequeños)
para poder dar un gran paso hacia adelante en el terreno del
aprendizaje (ver dibujo 3).
Hay otros que, por el contrario, progresan muy rápido al principio, y después frenan su proceso de aprendizaje, que sólo
seguirá evolucionando poco a poco, como podemos ver en el dibujo 4. Por
todo esto, podemos concluir que la evolución es algo totalmente
individual, habrá veces en que tomaremos el camino más largo y menos angustioso, y otras en que el trayecto más corto estará lleno de baches que tendremos que superar.
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| Dibujo 3 | Dibujo 4 |
Resumen
-
¡Presta atención a cualquier síntoma que te indique que tu juego podría verse perjudicado si subes de nivel!
-
¡Mantente dentro de la zona de seguridad, será la única forma de que te sientas a gusto jugando!
- ¡Tómate el tiempo que necesites para progresar, y recuerda que cada uno aprende a su ritmo y a su manera!
Sobre el autor: Robert Langer es asesor y entrenador psicológico (coach)
y tiene su propia consulta en Saarbrücken (Alemania). Asimismo, da
clases de Psicología en una importante escuela alemana de Homeopatía y
es profesor universitario de asignaturas del campo de la Programación
Neurolingüística (NLP), de la Psicología orientada a la solución de
problemas y de la Teoría de los Tipos Psicológicos.
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