El tilt: Peces y tiburones
Bajo los efectos del tilt no llevas ventaja
"El golf de alta
competición se juega, principalmente, en un campo de cinco pulgadas y media: el
espacio que hay entre tus orejas." (Bobby Jones, leyenda del golf)
Se podría pensar que los jugadores malos o menos experimentados, también conocidos como "peces", son bien recibidos por los "tiburones", apelativo que reciben los buenos jugadores.
Porque, ¿no son ellos los que aportan el "dinero muerto" al juego? ¿No son ellos
también quienes cometen los errores de los que se aprovechan los mejores
jugadores?
¿No son ellos los que igualan cualquier apuesta con la esperanza de completar un proyecto improbable? ¿No son ellos los que no conocen las
probabilidades matemáticas y hacen apuestas arriesgadas a diestro y siniestro?
¿No son ellos quienes juegan demasiadas manos iniciales, quienes hacen apuestas
incorrectas, quienes no tienen en cuenta la posición en la mesa, quienes
sólo igualan en vez de subir, y bla, bla, bla...? ¿Calling stations? ¿Selectivos y pasivos? ¡Venga ya!
Hasta el momento parece que todo funcione sin problemas. Sin embargo, el pez es al mismo tiempo la manzana de la discordia, porque es el que nos sacude continuamente con su mal juego y tiene éxito, quien va repartiendo bad beats con sus dos outs
y quien consigue completar proyectos mediocres y acaba ganando. O, a lo
mejor, simplemente tiene suerte o hace algo que nos altera o que nos
hace entrar en tilt.
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| Los peores jugadores también pueden ganar. |
Si los peces nunca tuvieran éxito con su mal juego, entonces el
ratio de ganancias de los buenos jugadores alcanzaría niveles
astronómicos. Lo único es que, en ese caso, probablemente no quedarían
más peces, porque ya habrían sido todos pescados. El pobre pez, que es
principalmente el que más dinero aporta al juego, acabaría incluso
siendo insultado de forma horrible. Tendría que pasarse al bando de los
perdedores y, sin rechistar, perder mucho dinero rápida y constantemente, dinero que los otros sólo tendrían que preocuparse
de recaudar.
Todo aquel que tenga cierto bagaje en el poker está familiarizado con este asunto. Nos molestan los
malos jugadores, pero al mismo tiempo tenemos que reconocer que la
mayor parte de nuestras ganancias proceden de ellos, lo que nos hace montar en cólera e incluso entrar
en tilt. ¿Por qué?
Pues porque un sentimiento como la ira, de índole emocional, nos afecta, nos altera y nos irrita en seguida. Sin embargo, el hecho de que sean los malos
jugadores los que ponen el dinero en el bote, más bien se concibe como algo intelectual, como algo totalmente diferente. Porque, al fin y al cabo, si ganamos no será por error de otros, sino por nuestra propia sabiduría y
competencia. Está claro, ¿no?
Esto lleva demasiadas veces a que apartemos la atención de nuestro
propio juego, y la centremos en el de los otros, lo que no es más que un claro deseo de justificarnos, y que no nos favorece, ya que hace que no nos sintamos obligados a
mejorar, ni a esforzarnos por jugar mejor, puesto que les pasamos a los demás la responsabilidad de lo que ocurre en la mesa. Entonces ya
no mostraremos autonomía a la hora de tomar decisiones, sino completa dependencia de la voluntad de otras personas.
Autonomía vs. Heteronomía
Las
personas que se dejan guiar por otras para tomar decisiones no tienen prácticamente ninguna responsabilidad, pero, al mismo tiempo, tampoco tienen ningún poder para cambiar las
cosas. No pueden actuar, tan sólo reaccionar ante lo que otros hacen.
Si adoptamos esta actitud estaremos jugando el juego de otros y no el
nuestro. Una de las frases típicas que ilustran esta forma de jugar es, por ejemplo: "Sí, claro que me gustaría, pero los otros no me dejan, porque juegan como juegan..."
Las personas que toman sus propias decisiones aceptan cuál es la realidad del juego y juegan bajo su propia responsabilidad. Saben que sólo pueden trabajar en su propio juego, no en el de otros.
Consideran que enfrentarse a sesiones poco rentables y a malas rachas es una especie de reto que tienen
que superar para poder mejorar su propio juego. Evitan cualquier pretexto para autodisculparse, porque
para algo tienen en sus propias manos el poder para mejorar la
situación.
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| No llevas tanta ventaja. |
El poker es un juego en el que podemos gozar de muy poca
ventaja ante nuestros adversarios. Hasta un jugador muy bueno suele
tener, a corto plazo, poca ventaja ante sus rivales, porque el
factor suerte dentro de un período breve de tiempo es muy elevado.
A largo plazo aumentan las pequeñísimas pero perceptibles (y valiosas) ventajas sobre los rivales.
No obstante, en primer lugar el poker es un juego en el que se parte con poca ventaja, pues ya sabemos que es un juego de mucha varianza. Y esto suele conducirnos, si es que no obtenemos buenos resultados durante
una sesión o durante una noche, a las situaciones emocionales tan
conocidas por nosotros. En cambio, durante años las probabilidades y las estadísticas han sido casi siempre percibidas como algo racional.
Así que, si creemos que basta sólo con sentarnos a la mesa y
barrer a los jugadores malos, la verdad es que, desde el punto de vista psicológico, vamos mal encaminados, ya que la
distancia entre lo que pensamos y lo que realmente sucede puede incrementarse
rápidamente.
De hecho, aunque muchos jugadores creen que tienen mucha ventaja sobre sus rivales, realmente no es así. Esta creencia...
- ... impide, además, que percibamos nuestra conducta en momentos difíciles, es decir, nuestros propios errores.
- ... nos incita a entrar en tilt más rápido, ya que aparentemente la responsabilidad es de nuestros adversarios, no nuestra.
- ... nos exime, finalmente, de la responsabilidad de seguir trabajando duro en la calidad de nuestro juego, ya que nos decimos: "¿Qué le voy a hacer? Si es que me van a dar una paliza todas maneras..."
En cambio, si somos realistas y actuamos con autonomía, asumiremos
nuestra propia responsabilidad y aceptaremos el punto en el que
estamos. No hay razón por la que esconderse, pero tampoco por la que
creerse omnipotente llevando seis meses como jugador de poker.
Todo aquel que invierta en su juego, se comprometa, y mantenga un punto de vista adecuado, obtendrá el éxito correspondiente
en función de su juego. Esto requiere también que consideremos al pez
como lo que es, rival y compañero, que cuando juega tiene las mismas
probabilidades matemáticas de ganar que nosotros.
Dicho de otro modo: puede ocurrir que los peces nos golpeen con bad beats. Y, ¿vamos a perder el control emocional sobre nosotros mismos porque el peor de los jugadores ligue algo de vez en cuando? Como ya hemos dicho, no podemos luchar contra este hecho, ya que las probabilidades de que nos gane o de que le ganemos nosotros son las mismas.
Reframing, el arte del "reencuadre".
Lo que acabamos de hacer en el párrafo anterior es un "reframing", una estrategia de modificación de conducta que aparece de modo recurrente en nuestro foro. Por ejemplo, un ejemplo de reframing sería cuando alguien escribe que está harto de recibir tantos bad beats, y otro le responde que, a pesar de esos duros golpes, a la larga va a poder beneficiarse del mal juego de los peces.
El reframing
("reencuadre" en español) consiste en poner algo en otro encuadre, en
otro marco, es el arte de reencuadrar, o, dicho de manera informal, de
reinterpretar. Se trata de un proceso que lleva a cabo la conciencia
humana de forma constante. Solemos reencuadrar continuamente, ya que interpretamos cosas, impresiones y procesos en función del
marco que tenemos preestablecido y los valoramos en consecuencia.
En el caso de que recibamos nuevos impulsos y nuevas impresiones,
estaremos preparados para volver a valorar la situación y ponerla en el contexto más apropiado para nosotros.
En cierto sentido, estamos explicando el concepto de "reframing" de una forma comprensiva para que en el futuro puedas "confeccionarte" tus propios reframings,
ya que, al fin y al cabo, un reframing es algo individual y, por eso mismo, a lo mejor un nuevo contexto que se le ajuste a una persona no acaba de encajar contigo.
Pongamos un ejemplo: si te acabara de morder tu perro y estuvieras muy enfadado, posiblemente no reaccionarías ante el reframing que tu pareja te propone al decirte que realmente se trata de un animal muy cariñoso. Sin embargo, si piensas que el perro se pondría muy rabioso si le quitaras su pelota y que incluso podría llegar a morderte, entonces se te pasaría el enfado gracias a que habrías recurrido al reframing que era adecuado para ti y que encajaba en tu marco en ese momento.
Si reflexionamos un poco sobre el reframing y sobre lo que sucede cuando lo ponemos en práctica, notaremos en seguida que somos NOSOTROS MISMOS la máxima autoridad a la hora de interpretar lo que nos ocurre. Las
cosas que a unos les parecen buenas, a lo mejor a otros no les gustan para nada. En
medio yace la libertad individual de interpretar cómo queremos ver las cosas.
Hasta aquí, sin problemas. Lo que es cierto es que casi nunca queremos reconocer que nuestros puntos de vista tienen muchos matices. Siempre queremos atribuirles a nuestros marcos una
objetividad que no tienen, y nos decimos, por ejemplo: "No es que lo
diga yo, ¡es que es así!"
Del mismo modo, en el poker también estamos sujetos al poder de la interpretación. Tenemos la opción de crear unos marcos más o menos inaceptables,
por ejemplo: "Con AK me van a ganar siempre, ¡así que ya no hace falta
que juegue más!", o la opción de crearnos marcos con los que poder
avanzar de forma constructiva, y decirnos: "¡Esto es parte del juego y
de las probabilidades matemáticas y voy a tener de nuevo la suerte de
mi parte!", o algo así.
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| Reframing: El arte de poner las cosas en un nuevo contexto |
Coge un marco que te guste. En las secciones de estrategia y de
psicología de PokerStrategy, así como en nuestro foro (gracias a aportaciones de los
usuarios) encontrarás múltiples propuestas muy fáciles de entender.
Es importante que puedas vivir con el marco y que te parezca sencillo.
Naturalmente, tú eliges: como es lógico, puedes quedarte
con los antiguos patrones, pero nosotros te proponemos que, de la misma forma que reflexionas sobre las malas rachas, sobre el tilt, sobre el poker o sobre cualquier cosa posible, intentes mostrar o incluso averiguar la fuerza que tienes para interpretar con libertad las cosas que te suceden. Simplemente pruébalo. Es difícil romper con las viejas costumbres que
están muy arraigadas, ¡pero con un poco de práctica todo se consigue!
Piensa en una situación que te molesta siempre y en cómo
podrías interpretarla de forma positiva. Intenta encontrar un
marco positivo que te permita tratarla de una mejor forma.
¿Cómo valoraría otra persona esta situación? ¿De qué otras maneras se
podrían ver las cosas? ¿Qué efectos positivos podría tener lo que para ti es negativo? A menudo ocurre que una situación vivida de forma negativa también posee algo bueno. ¿En este caso, qué podría ser lo bueno? Te recomendamos que pienses en algo que puedas aceptar interiormente y con lo que te sientas bien. Es importante que no vaya en contra de tus emociones. Ve probando con las distintas opciones que te vayan apareciendo.
Resumen
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Intenta ser
realista. Tanto un gran jugador a nivel mundial, como uno que sea menos experimentado, tienen las mismas probabilidades, y ambos tienen que hacer frente de forma regular a la varianza. ¡No obstante, la diferencia entre ambos radica en cómo maneja cada uno la situación! - Incluso cuando por motivos psicológicos esté justificado reducir la presión, muchos jugadores no llevan tanta ventaja ante los peces como se imaginan. Así pues, permanece en el juego y considera qué beneficios puedes obtener. Respeta siempre a tu adversario. Si entras en tilt debido los peces, ¡serán LOS PECES los que te llevarán ventaja!
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Lee detenidamente los artículos de la sección de
estrategia que se ocupan del juego contra determinados tipos de
adversarios. Cuanto mejor preparado estés y más seguro te sientas de poder encontrar medidas para prevenir ciertas situaciones, menor será la tendencia a
entrar en tilt.
Sobre el autor: Robert Langer es asesor y entrenador psicológico (coach)
y tiene su propia consulta en Saarbrücken (Alemania). Asimismo, da
clases de Psicología en una importante escuela alemana de Homeopatía y
es profesor universitario de asignaturas del campo de la Programación
Neurolingüística (NLP), de la Psicología orientada a la solución de
problemas y de la Teoría de los Tipos Psicológicos.
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