Es imposible tratar este tema objetívamente con argentinos medios porque los conceptos políticos y ecónomicos que emanan del subconsciente peronista no son propios del siglo XXI si no de los nacionalismos fascistoides previos a la II Guerra Mundial que son el modelo imitado por el peronismo.
Debido a esta anticualla intelectual hay que oir cosas tales como que Repsol no es una empresa española porque es privada; o que las empresas no son del país donde están radicadas porque son de sus accionistas.
Y es que para el fascista la propiedad privada no puede tener nacionalidad, y por lo tanto es apátrida, ya que para él fascismo la propiedad tan sólo puede ser nacional cuando está colectivizada.
El proyecto nacional del fascismo es la implantación de un corporativismo estatal autoritario y una economía intervenida por el estado. En este contexto intelectual el justiprecio no puede ser determinado por el libre mercado si no por la clase política dirigente.
Por este último concepto de justiprecio se quejan tanto los argentinos de que las empresas españolas compraron en los años 90 a las empresas estatales argentinas por precios muy bajos que en la actualidad han multiplicado su valor extraordinariamente. Y que por ello los españoles les expoliaron, mientras que para cualquier persona de razonamiento actual esas empresas no tenían otro valor que en el que en su momento tuvieran en el mercado; que no podía ser mucho ya que todas ellas tenían pérdidas y carecían de capital y crédito internacional para ser explotadas.
El victimismo nacional es un componente esencial en el nacionalismo porque con ese victimismo se pretende justificar la violencia y el autoritarismo implantados desde el estado, en especial contra todo lo que suene a foraneo. Como ha sido en el caso de Repsol y lo fue en la guerra de las Malvinas cuando todo el mundo sabe que las Malvinas jamás fueron suelo argentino. Y los multiples amagos de agresión militar contra Chile.
Para un europeo actual el que el peronismo abrigue en su seno movimientos de extrema derecha y de extrema izquierda es incomprensible; pero no debiera de serlo tanto porque el fascismo es una variante nacionalista del socialismo de Estado.
En este contexto el culto a la figura autoritaria del lider es parte importante para intentar compensar la enorme falta de profundidad ideológica y moral que fascismo y socialismo conllevan. No en vano Perón se auto-consideraba el Mussolini argentino.
Y en eso es en lo que está metida la tupamara Cristina, en la colectivización de las empresas extranjeras que hace 20 años el mismo estado argentino privatizó para que le salvaran el culo; siendo la España de Felipe Gonzalez la que más se comprometió invirtiendo más de 30.000 millones de euros de aquella época.
Pero la tupamara ahora tiene un problema, y es que para explotar Vaca Muerta necesita recaudar al menos 40.000 millones de dólares que el estado argentino no tiene, y que con la inseguridad legal que Argentina siempre ha mostrado muy díficilmente va a obtener de la inversión extranjera.
Sobre el peronismo:
http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/10/01575-peronismo-ideologia.html
P.D.:
Un último detalle, en la reunión de Cartagena la Sra. Cristina no se ha atrevido a mencionar para nada sus reclamaciones sobre Malvinas, indudablemente porque habrá negociado previamente con la diplomacia anglosajona tal silencio. Ya que ese discurso vende muy bien en política interna pero en las relaciones internacionales es sumamente destructivo.
.
.